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Un tratamiento de ozono para envases termosellados elimina mohos, levaduras y patógenos humanos

Un tratamiento de ozono para envases termosellados elimina mohos, levaduras y patógenos humanos

Anacail, empresa escocesa de seguridad alimentaria, ha presentado su primera máquina para berries en el Reino Unido y está despertando interés en todo el mundo.

Su tratamiento de ozono patentado emplea una tecnología que se coloca a continuación de una selladora de bandejas en la línea de producción y está diseñada para trabajar con envases termosellados. Si bien ha demostrado sus ventajas en fruta de hueso, aguacates y fruta de pepita, la empresa se está centrando en tres líneas de producto principales: uvas, tomates y frutos rojos.

“Nuestra máquina básicamente genera gas ozono (O3) dentro de un envase sellado mediante un electrodo de alto voltaje para crear un plasma frío”, explica Ian Dewar, gerente de desarrollo de negocio. “El ozono se crea a partir del oxígeno que se genera de manera natural dentro del envase; rompe las moléculas de oxígeno y estas se recombinan para crear ozono. El cabezal del tratamiento se coloca sobre el envase, que se sella, y después conectamos el electrodo que genera el plasma. En efecto, rompemos las moléculas de oxígeno y las transformamos en ozono”.

Cada máquina está diseñada para coincidir con el rendimiento de los equipos sin necesidad de cambiar herramientas, y los electrodos generan ozono dentro del envase sin afectar al sellado. Dewar dice que uno de los factores importantes es que no daña el producto ni provoca que sea inseguro en ningún momento, sino que incrementa su vida útil deteniendo los mecanismos de deterioro perjudiciales para la fruta. Las exhaustivas pruebas organolépticas y de migración en el envase han demostrado que el proceso no tiene ningún efecto adverso para la fruta en cuanto a sabor u olor, y que no se generan residuos químicos nocivos como resultado del proceso.

“El ozono dura en el envase unos ocho minutos antes de volver a transformarse en oxígeno, y en alrededor de un minuto, la mitad del ozono se ha convertido en oxígeno”, explica. “En ese tiempo, ha destruido las esporas de moho, las bacterias y las levaduras, por lo que ha acabado con cualquier mecanismo de deterioro que pueda haber en el envase. De hecho, es como un lavado en seco, y lo que hemos visto en los tomates, las uvas y las fresas, de los que tenemos muchos datos microbiológicos, es que podemos conseguir una reducción logarítmica de tres unidades, una cantidad muy significativa. El ozono es un germicida de amplio espectro, elimina mohos, levaduras y patógenos humanos como E. coli Salmonella.gracias a su potente mecanismo, ninguna bacteria puede desarrollar resistencia al ozono”.

En Anacail se han interesado desde lugares tan lejanos como Japón y Australia, pero la atención se centra en los clientes del Reino Unido y Europa. En estos momentos, la tecnología solo se utilizará en envases termosellados, pero Dewar dice que en el futuro se estudiará su aplicación en otros formatos de envases. En Anacail también están en proceso de desarrollo de una nueva tecnología de ozono para aplicación en higiene de fábricas y para un nivel alto de desinfección para aparatos médicos.

Se tiene previsto ampliar esta tecnología a aplicaciones para alimentos listos para consumir, como tomates cherry o pepinos de snack.

“Podemos lograr una reducción de unidades de carga microbiana tan elevada que es posible que el cliente no tenga que lavar el producto”, dice Dewar. “Esa es solo una de las ventajas: se han destruido muchos microbios, mohos y levaduras de la superficie y ahora el consumo del producto es más seguro”.

No solo mejora la salud y la seguridad del producto, sino también la vida útil, otra ventaja importante de esta tecnología. Dewar indica que la longitud exacta de la extensión variará de un cultivo a otro.

“Yo diría que, por lo general, para los berries supondría dos o tres días más de vida útil”, afirma. “Un producto tratado con ozono puede estar a la venta más tiempo, en particular si la fruta no es tan robusta como de normal o tiene un problema concreto, tal vez por haber crecido en condiciones de humedad, por ejemplo. Así que pongamos que envasas tu cultivo de tomates y uvas, y pasados siete u ocho días es posible que la mitad ya no se pueda vender. Es posible que hayan desarrollado moho, por ejemplo. Lo que hace nuestra tecnología es retrasar ese proceso unos cuatro o cinco días más, lo que supone una ventaja enorme. Lo que también hace nuestro sistema es mejorar la calidad a partir de la vida útil existente, para que así puedas vender más envases más tiempo. En ocasiones, esta extensión de la vida útil acaba también en el consumidor, así que todo el mundo gana. El desperdicio de alimentos es algo de lo que todo el mundo debería ser consciente hoy en día, y nuestra máquina es una herramienta novedosa, efectiva y potente en esta lucha”.

Más información:

Ian Dewar
Anacail
Tel. +44 (0) 746 307 8437
ian.dewar@anacail.com 
www.Anacail.com 

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