Para una mejor experiencia por favor cambia tu navegador a CHROME, FIREFOX, OPERA o Internet Explorer.
Dieta recomendada para las personas contagiadas de covid-19

Dieta recomendada para las personas contagiadas de covid-19

¿Cómo debe alimentarse una persona que ha contraído la covid-19? ¿Hay alguna dieta especial para mejorar el pronóstico de la enfermedad? ¿A qué aspectos debe prestar atención? Mantener una alimentación saludable es fundamental en todas las etapas de la vida, pero cobra una relevancia especial en los momentos de enfermedad. En este artículo explicamos cuáles son las claves frente a la covid-19. Evitar las comidas copiosas y vigilar la hidratación son dos pilares que destacan los dietistas-nutricionistas, quienes también ofrecen más consejos para alimentarse de forma adecuada cuando se sufre esta patología.

Es necesario seguir una buena dieta durante toda la vida. Pero más aún, si cabe, en tiempos de enfermedad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) es clara al respecto: la alimentación es muy importante durante la pandemia de covid-19 porque “lo que comemos y bebemos puede afectar a la capacidad de nuestro organismo para prevenir y combatir las infecciones y para recuperarse de ellas”. De hecho, distintos estudios apuntan que el sobrepeso y la obesidad empeoran nuestras perspectivas si nos contagiamos de SARS-CoV-2.

“Aunque ningún alimento ni suplemento dietético puede prevenir ni curar la covid-19, una alimentación saludable es importante para el buen funcionamiento del sistema inmune —agrega la OMS—. La nutrición adecuada también puede reducir la probabilidad de aparición de otros problemas de salud como la obesidad, las enfermedades del corazón, la diabetes y algunos tipos de cáncer”.

5 consejos para una alimentación saludable

Entre las recomendaciones básicas para seguir una buena dieta, la Organización Mundial de la Salud destaca los siguientes puntos:

📍 1. Consumir alimentos variados, incluidas frutas y verduras. Cereales integrales (como trigo, maíz o arroz), legumbres (como lentejas, garbanzos o judías), verduras y frutas frescas en abundancia y algún alimento de origen animal, como carne, pescado, huevos o leche. Siempre que sea posible, se deben elegir cereales integrales, no procesados, porque son ricos en fibra beneficiosa y proporcionan una sensación de saciedad más duradera. Si tenemos apetito entre horas, podemos picar hortalizas crudas, fruta fresca o frutos secos sin sal.

📍 2. Reducir la ingesta de sal. Debería limitarse a cinco gramos diarios (equivalentes a una cucharadita). Si cocinamos en casa, es mejor usar poca sal y reducir el empleo de salsas y condimentos salados (como la salsa de soja, el caldo de carne o la salsa de pescado). Si compramos alimentos enlatados o desecados, lo idóneo es elegir hortalizas, frutos secos y frutas sin sal ni azúcar añadidas. También es importante consultar las etiquetas de los alimentos envasados y elegir los productos con menor contenido de sodio, así como retirar el salero de la mesa y dar más sabor a los platos con hierbas y especias frescas o secas.

📍 3. Moderar el uso de grasas (y elegirlas de buena calidad). Al cocinar, conviene sustituir la mantequilla, el ghee o la manteca de cerdo por grasas más saludables como el aceite de oliva, de soja, de girasol o de maíz. También, preparar algunos alimentos hervidos o al vapor en lugar de freírlos. Para las carnes, mejor comer aves y pescado, que por lo general contienen menos grasa que la carne de ternera, la de cordero o la de cerdo. Es recomendable apartar la grasa visible, limitar el consumo de carnes procesadas (fiambres, embutidos, etc.) y evitar los productos industriales horneados y fritos que contengan grasas saturadas y trans.

📍 4. Limitar el consumo de azúcar. No solo la que añadimos en casa, sino la que nos aportan numerosos productos alimentarios. Es preciso limitar la ingesta de golosinas y de bebidas que contengan azúcar, como refrescos, zumos de fruta y bebidas a base de jugo, concentrados líquidos y en polvo, aguas aromatizadas, bebidas energéticas y deportivas, té o café listos para beber y bebidas lácteas aromatizadas. En cuanto a los postres, se recomienda comer fruta fresca en lugar de dulces como galletas, pasteles y chocolate. Si tomamos un postre que no sea fruta, conviene asegurarse de que contenga poca azúcar, servirse porciones pequeñas y degustarlo de manera ocasional.

📍 5. Beber agua suficiente y evitar el consumo peligroso y nocivo de alcohol. Una buena hidratación es crucial para una salud óptima. Siempre que se disponga de ella y que sea apta para el consumo, el agua del grifo es la bebida más saludable y económica. Tomar agua en lugar de bebidas azucaradas es una forma sencilla de limitar la ingesta de azúcar y evitar un exceso de calorías. En cuanto a las bebidas alcohólicas, la OMS es muy clara: no forman parte de una alimentación saludable. Su consumo no protege contra la covid-19 y puede ser peligroso. La toma frecuente o excesiva de alcohol aumenta el riesgo inmediato de lesiones, además de provocar efectos a más largo plazo como daños en el hígado, cáncer, enfermedades del corazón y trastornos mentales. No existe un nivel seguro de consumo de alcohol.

¿Qué debo comer si tengo covid-19?

Las recomendaciones básicas de una alimentación saludable son para toda la vida, pero ¿a qué debemos prestar atención si tenemos covid-19? Para las personas con sintomatología leve (aquellas que cursan la enfermedad en casa), el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos ofrece estas pautas:

  • Seguir una dieta basada en el consumo de frutas, hortalizas, legumbres, cereales (preferiblemente integrales), frutos secos, carnes blancas y magras, pescados, huevos y productos lácteos. Tanto para cocinar como para aliñar, se utilizará aceite de oliva, si es posible virgen extra.
  • Mantener una buena hidratación, en especial en personas mayores y durante los episodios de fiebre. Tomar, al menos 1,8 litros de líquido al día, preferentemente agua, aunque también pueden tomarse infusiones o caldos desgrasados.
  • Si existen molestias de garganta, falta de apetito o fiebre, ofrecer purés, cremas, sopas o gelatinas para mantener la ingesta de alimentos y líquido.
  • Evitar productos precocinados, comida rápida y en general alimentos muy calóricos, sobre todo en situación de confinamiento donde la práctica de ejercicio físico está más limitada.
  • No existen pruebas de que yogures, leches fermentadas, probióticos o prebióticos puedan ayudar a prevenir o disminuir la covid-19.
  • Tomar determinadas vitaminas (A, B12, B6, C, D), minerales (cobre, hierro, selenio, zinc) u otros (folatos, espirulina, betaglucano, determinadas plantas o hierbas) no parecen prevenir o tratar la covid-19.

Covid-19, anosmia y ageusia

Además de estos consejos, es preciso tener en cuenta que durante la enfermedad es habitual sentir inapetencia debido a la pérdida de gusto y de olfato. Los trastornos olfativos y gustativos son síntomas prevalentes en la infección leve por covid-19 y, como apunta el Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la Comunitat Valenciana (CODiNuCoVa), la anosmia y la ageusia puede conllevar una disminución del apetito y empeorar el estado de salud de las personas que padecen coronavirus. Por ello, recomiendan ofrecer platos apetecibles a la vista y al oído como elaboraciones coloridas y alimentos crujientes mientras no se recuperen los otros dos sentidos, para no disminuir las ingestas y, por tanto, nuestras reservas de nutrientes.

“En el caso de aquellas personas enfermas que sí padecen síntomas y que estos les estén impidiendo comer como lo hacen de manera habitual o que incluso les hayan provocado una falta el apetito, es importante estar vigilantes respecto a los alimentos que ingieren y su calidad, así como a los líquidos para evitar casos de deshidratación y desnutrición”, apunta Rafael Birlanga, vicepresidente del CODiNuCoVa.

Ante la falta de apetito, “bien por pérdida de gusto y olfato o también debido al cansancio o la tristeza, es importante realizar comidas frecuentes, de cuatro a seis al día, y poco copiosas. Lo ideal es preparar comidas sencillas con alta densidad nutricional y en poco volumen”, agrega Victoria Martínez, dietista-nutricionista.

Los alimentos de calidad son aquellos que aportan vitaminas y minerales, como las verduras, los de origen proteico, como las legumbres o los pescados azules, huevo y carnes magras, y grasas de calidad como el aceite de oliva o el aguacate. Los productos ultraprocesados, desde luego, no tienen cabida en esta lista.

Fuente: consumer